El lenguaje: escondite del sexismo.


El sexismo no sólo se puede percibir en la violencia de género ni en las diferencias laborales entre los sexos. El lenguaje también es un símbolo de la sociedad patriarcal que ha regido nuestro mundo y, por desgracia, en menor o medida lo sigue haciendo. Recientemente, los miembros y las escasas “miembras” de la RAE emitieron un comunicado (firmado sólo por 3 mujeres frente a 23 varones) en el que criticaban la acción de aquellas organizaciones que consideraban al lenguaje machista, al igual que la preparación que estos grupos estaban llevando a cabo de una Guía de uso no sexista del lenguaje. Uno de los argumentos utilizados para refutar esta tesis es que si comenzáramos a “sacarle punta” a todo rasgo de la lengua, “no se podría hablar”. Difiero totalmente y ahí os dejo mi opinión:

¿Es sexista el lenguaje? Sin duda, sí. Y la Historia. Y la Filosofía. Y podría seguir… La mujer ha sido marginada o, mejor dicho, “invisibilizada” a lo largo de la Historia. A pesar de tener capacidades y voluntad de desarrollar actividades intelectuales, no ha tenido la oportunidad de hacerlo, quedando al margen de la cultura y ocupándose de sus obligaciones (Casa, cocina y niños). Por eso, el debate que se plantea no es ni mucho menos absurdo, hay que luchar por la igualdad y también en el lenguaje y en la cultura en general pues, la cultura es el ingrediente principal de la educación, es lo que se va transmitiendo de generación en generación. Entonces, si esa cultura se constituye sobre una base machista, el machismo se irá transmitiendo (y por las propias mujeres, principales encargadas de educar a sus hijos) sin ningún tipo de solución. Cuando al estudiar Historia leemos “El hombre inventó…”, “El hombre luchó por sus derechos…” parece que se hace referencia a ambos sexos, al ser humano en general, pero no es así. Se refiere muy concretamente al sexo masculino e, inconscientemente, nosotros mismos excluimos a la mujer cuando utilizamos esta expresión. Como bien planteó un profesor mío, ¿diríamos las mujeres con total normalidad “Actúo de esta forma porque soy un hombre del siglo XXI”? Pensadlo.

Como ya he mencionado antes, los argumentos defendidos por la RAE son del tipo “… si se aplicaran todas esas reglas, sería casi imposible hablar”. Sinceramente, me provoca cierta risa. La lengua no es estática, sino que varía constantemente y hay que dejar que siga su curso. Los propios hablantes somos los que determinamos los cambios que se introducen en la lengua, por lo que ¿por qué no podemos contribuir a un lenguaje no sexista? Parece que si se hace “todo será mucho más lioso”, pero la norma establece cambios como “el papa” en vez de “el Papa” o “güisqui” en vez de “whisky” y debemos habituarnos a ellos. ¿Por qué no crear un plural que agrupe a ambos sexos? No digo que tenga que ser un cambio inmediato, pero si realmente empezará a extenderse su uso en la lengua, la norma tendría que aceptarlo y el resto de hablantes habituarnos, como sucede con “póquer”, por mencionar algún ejemplo.

También me gustaría destacar que el tema del plural es importante, pero me preocupan más otras cuestiones:
Zorro v.s Zorra
– Cojonudo v.s coñazo
¿Entendéis? Muchas personas lo consideran absurdo, pero a mí me parece un tema muy serio. Pero no son los únicos ejemplos. Pensando en la palabra malsonante que más suele afectarnos, nos viene a la cabeza “hijo/a de puta”. ¿Por qué cuando alguien desea herirnos alude a nuestra madre atribuyéndole ese tipo de connotación y no a nuestro padre? No quiero generar una guerra de sexos, pero creo que son palabras y expresiones asentadas totalmente en nuestro uso cotidiano y como hablantes (y algunos futuros periodistas) tenemos el deber de acabar con todo matiz sexista de la lengua.

Por último, me gustaría destacar una cosa más. Algunos de los afines al informe de la RAE han declarado cosas como estas: “LAS feministas no deberían meterse en cuestiones de la lengua”. “Machismo, feminismo… ambos extremos son malos”. ¿Observáis lo importante que es la educación y el conocimiento de la lengua? De nuevo observamos la confusión entre “feminismo” y “hembrismo” que el experimento que os mostré en mi primera entrada manifestó. Por esa razón, creo que esos argumentos carecen totalmente de sentido. Y no culpo a las personas que confunden los términos, como habéis visto es algo muy frecuente. Es un problema de la educación, un error asentado como las alusiones que he hecho antes a cuestiones sexistas de la lengua. Y si la educación falla, la sociedad falla.

Y no sólo percibimos un tinte sexista en la lengua, sino también racista (veáse “Trabajar como un negro”, por citar una de las muchas expresiones racistas que, por desgracia, residen en nuestra lengua y en el uso que hacemos de ella).

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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