La sombra de la “Operación bikini”


El verano, aunque normalmente es anhelado, por mucha gente es temido. Llega el momento del “destape”, de sacar del armario los shorts y los bañadores, de “lucir palmito”. Y, por tanto, también llega el momento de mostrar al mundo el turrón de Navidad acumulado en los michelines o las torrijas de Semana Santa que descansan en el trasero o en la barriga. “¡Qué horror!”, piensan muchos. Aunque, más bien, sobre todo lo piensan muchas.

En este post simplemente trataré de explicar el poco sentido que tiene para mí lo que llamamos operación bikini, un aspecto que afecta, a mi parecer, más a las mujeres que a los hombres.
La operación bikini no es más que un conjunto de imposiciones sociales que “obligan” a hacer una especie de preparación para tener un cuerpo 10 que lucir en la piscina o en la playa.
Solo hay que mirar las revistas de verano: todo son reportajes con trucos para tener un cuerpo ideal, para acabar con esos odiosos michelines, para ligar en la playa con ese cuerpecito moldeado… Y parece que si no tienes ese cuerpo, debes esconderte y no salir a la calle. Pues la respuesta es NO. No tenemos que permitir que nos hagan creer que si no nos parecemos a los modelos de las revistas, no somos nadie y debemos avergonzarnos de nuestro cuerpo. No debemos pensar que los chicos que no tengan musculitos enamorarán a nadie, ni que las mujeres que carezcan de cinturita de avispa deben evitar los bikinis y los vestidos ajustados. A veces la sociedad nos fuerza a pensar así, haciéndonos sentir culpables cuando engordamos o cuando no nos parecemos al socorrista de turno, pero eso no son más que roles estúpidos. Cada uno es como es y ha de estar a gusto consigo mismo. Cada uno debe ir al gimnasio o comer menos grasas no para estar más guapo para el mundo y para el verano, sino para estar más a gusto consigo mismo y más sano. Nada más. Quien te valora de verdad, no se fijará en tus michelines, sino en tu interior, y aunque suene cursi y utópico, es lo que verdaderamente ha de importarnos. Dejemos de lado este modelo de sociedad consumista y superficial que nos venden desde en las revistas hasta en Hollywood.

Ojalá este mensaje llegue a muchas personas, pues a veces, no asemejarnos a esas celebrities con cuerpos esculturales nos frustra y tiene consecuencias catastróficas. Pero, yendo al quid de la cuestión, ¿por qué la operación bikini afecta más a las mujeres?

– En primer lugar, fijaos en el nombre. “Operación BIKINI”, no “Operación bañador” ni “Operación boxer”. Aunque muchos hombres también se sienten forzados a pasar horas en el gym esculpiendo sus músculos, sin duda este pack de medidas contra la “vergüenza de estar rellenito” va dirigido a un público femenino. Las chicas son las que deben lucir el bikini como ninfas, a los chicos se les puede pasar más. Y si no, fijaos en la vida real. En un grupo de amigos, un chico que no tenga tableta de chocolate ni brazos duros y musculosos pasa desapercibido, pero ya está. Tiene algo de barriga, pero raro es que al verle aparecer sus amigos cuchicheen acerca de los kilos que ha ganado o de esas “lorcillas” que sobresalen de su bañador. En cambio, si aparece una chica que ha ganado algo de peso, que tiene el trasero más grande o le ha salido celulitis, los amigos del grupo se lanzan miradas furtivas y comentan “el atrevimiento de la chica para ponerse ese bikini con ese cuerpo de foca”. Quizá no tan duramente, pero lo comentan, esa celulitis, ese pecho escaso y esas anchas caderas no pasan desapercibidas, creedme. Y, por desgracia, muchas veces somos las propias mujeres las que damos importancia a esos detalles y criticamos sin cesar la barriga de nuestra amiga o las estrías que le han salido. Y es que, si la operación bikini (con el consecuente malestar que provoca en las personas el no poder adaptarse a ella y “mejorar” su cuerpo) es culpa de la sociedad. Por tanto, debemos empezar por ahí para acabar con la superficialidad y hacer que las personas no temamos nuestro aspecto y nos sintamos aceptados, estando a gusto con nosotros mismos.

– Las revistas, ¿en cuáles se incluyen reportajes especiales sobre cómo mejorar la figura para el verano? En revistas femeninas. Es más raro encontrar revistas que expliquen a los hombres que alimentación llevar para acabar con la grasa o cuantos ejercicios de culo y de brazos hacer al día. En cambio, como ya he dicho, en esta época abundan artículos y reportajes sobre ejercicios y dietas milagrosas para que las mujeres se parezcan a Angelina Jolie y no a una mujer de a pie. Da qué pensar, ¿no?

– Las empresas y los productos de belleza. Aunque cada vez hay más cosméticos dirigidos a los hombres, las mujeres somos las consumidoras por excelencia de estos productos. Y durante la operación bikini, más. Para estar guapa y lucir bien el bikini no solo es necesario acabar con los michelines (mediante cremas reductoras, yogures sin grasa, etc.), sino evitar la odiosa celulitis o piel de naranja (con cremas anticelulíticas patrocinadas por las celebrities), las estrías (lo mismo, cremas y más cremas) y la DEPILACIÓN (¡Ojo! Aunque cada vez más hombres se depilan, no pasa nada por ver a un hombre de pelo en pecho o con piernas con vello. Sin embargo, es todo un trauma y objeto de burla ver a una mujer con vello en las axilas o con unas ingles que no son completamente lisas. Y claro, Veet y Corporación Dermoestética lo saben y te “ayudan” a poder llevar falda sin sentirte avergonzada). ¡Pero si hasta las cremas bronceadoras se dirigen más a las mujeres que a los hombres! E incluso la ropa, a las mujeres nos muestran qué bikinis disimulan más nuestras caderas y aumentan pecho, pero raro es ver un artículo sobre unos bañadores que disimulen panza o lorzas masculinas. Vamos, que la inseguridad de las mujeres por no tener ese cuerpo ajustado a los cánones de belleza de la sociedad es también negocio.

En definitiva, la perfección y la belleza son términos subjetivos. Tanto mujeres como hombres, debemos luchar contra los roles sociales y fomentar la tolerancia en este aspecto. Debemos disminuir la presión social sobre mujeres que, no encontrándose a gusto con su cuerpo, acaban cayendo en duras enfermedades como la anorexia, la bulimia o la depresión. Y, aunque los casos son menores, también debemos luchar por que los hombres no quieran parecerse a un Action Man y que si van al gym, que sea porque les apetezca a ellos, no porque crean que las chicas ni nos vamos a fijar en ellos por no ser Brad Pitt.

Basta ya de tópicos absurdos y esforcémonos en forjarnos como personas y en pasar un verano inolvidable con los que nos quieren, dejando a un lado las preocupaciones por un bikini que nos queda pequeño.

Y, por último, os dejo con la operación bikini vista desde el humor. Y es que, precisamente para vivir la vida, hay que tomársela con humor 😉

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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2 respuestas a La sombra de la “Operación bikini”

  1. aleph.pukk dijo:

    Me ha gustado lo de “estar a gusto consigo mismo”. Creo que es el punto principal del problema, pero no el único.

    De acuerdo que el entorno nos condiciona, pero también es cierto que somos nosotros los que elegimos finalmente qué vamos a hacer. El justificar nuestros comportamientos con la presión social lo único que muestra, en mi opinión, es una inmadurez notable, la cuál comprendo en jóvenes de 18 años pero no en adultos de más de 25.

    Por cierto, también los hombres criticamos las “lorzas” que se van acumulando con los inviernos, aunque no somos tan “agresivos” como las damas.

    • Lidia Baños dijo:

      Gracias por leer el post y comentar, Aleph.
      Sin duda, nosotros somos los que tomamos la decisión última sobre lo que hacer con nuestro cuerpo, pero cada persona es un mundo y no todos tienen la madurez y fuerza de voluntad necesaria para hacer frente a los cánones sociales.
      Y no me cabe duda de que los hombres también sufren por esta presión (que se lo digan a los personal trainers de los gimnasios, por ejemplo…) pero, en mi opinión, es un problema que afecta más a las mujeres o, al menos, es más frecuente en ellas.

      Gracias de nuevo por comentar y por mostrarme, ya de paso, una errata del texto (agusto/ a gusto). ¡Un saludo! 🙂

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