Mujeres, esos seres invisibles de la enseñanza


Queda muy poco para que empiecen las clases. Los colegios, institutos y universidades abren sus puertas para recibir a alumnos cargados de mochilas, carpetas y libros. El ambiente está impregnado del olor de los cuadernos nuevos y la goma de borrar. Las pizarras (o pantallas) esperan ser rellenadas con datos, cifras y nombres. Nombres de personajes célebres que contribuyeron a la Historia y a las ciencias. Si sois o habéis sido estudiantes, pensad cuántos de esos nombres son femeninos. Intentad recordad cuántas páginas dedican los libros de texto a las mujeres científicas, escritoras, dramaturgas y matemáticas. Parece que a las únicas mujeres a las que se les da un papel algo relevante es a las reinas como Isabel II de España, ¿no? Creo que si nos dedicamos a hacer balance durante unos minutos, es fácil darse cuenta de que la presencia de la mujer en la enseñanza (tanto primaria como secundaria) brilla más bien por su ausencia. Y esto contribuye, sin duda, a la invisibilización de la mujer en diversas áreas, desde el periodismo hasta la biología.

Escena de la película 'La joven Jane Austen' (2007)

Imagen de la película ‘La joven Jane Austen’                                    (2007)

La literatura, la tierra donde no existen mujeres
Vamos a centrarnos, por ejemplo, en la Literatura. Tomando como referencia mi propia experiencia, afirmo que las mujeres no tienen el lugar que se merecen en esta materia. Los libros de texto dedican varias páginas a grandísimos escritores como Garcilaso de la Vega, Góngora, Quevedo y los hermanos Machado. Biografías completas, curiosidades sobre su vida, los rasgos de su estilo, fotografías y fragmentos de novelas y poesías llenan temas y lecciones completas. Sin embargo, ¿qué sucede con las mujeres? Pues al contrario que con los personajes masculinos, las escritoras son agrupadas en un par de páginas (si llega) con títulos tipo “Las mujeres en la literatura” o “El papel de la mujer”. No solo me quejo del poco espacio que se les dedica frente al de los hombres, sino de esa manía absurda de agruparlas (a veces sin sentido o puntos en común) en una página al final del tema como si fueran menos importantes o su labor fuera anecdótica. ¿Por qué no las mezclan con los escritores masculinos? ¿Por qué les dedican un apartado aislado por ser mujeres? Son escritoras igual, y merecen ser tratadas con normalidad y con el espacio que merecen. Si no, lo que se hace es crear una visión distorsionada de la Literatura, como si fuera un mundo dominado por los hombres en el que hay apenas cuatro mujeres que escribieron algo de provecho. Y no es así. Podría citar a cientos de mujeres cuya obra ha sido y es fundamental para el ámbito literario (desde las hermanas Brontë hasta Isabel Allende), pero parece que los libros de texto (o los que los elaboran) no se quieren sumar a ello. Sinceramente, a la única mujer a la que se le dedica algo más de atención es a Rosalía de Castro por su papel en el movimiento cultural gallego Rexurdimento, aunque poco se habla de sus escritos feministas y de su lucha por la igualdad. Aunque suene triste, hasta hace no mucho, no conocía a Mary Shelley, una de las figuras más importantes del Romanticismo y creadora del doctor Frankestein y su famosísimo monstruo (novela que, por cierto, tiene unas claras intenciones feministas). En cambio, de Bram Stoker y su Drácula sí que me habían hablado. Curioso, ¿no?

El monstruo de Frankenstein, la creación de una mujer

El monstruo de Frankenstein, la creación de una mujer

Sin embargo, no son los libros de texto los únicos que fallan, sino también los libros de lectura. Tanto cuando los profesores eligen clásicos como literatura contemporánea, los autores siempre suelen ser hombres. Estoy de acuerdo en que es fundamental leer a Lope de Vega, Miguel Delibes y García Márquez, pero también deben darse a conocer los títulos de autoras femeninas como Jane Austen y Carmen Laforet. Uno de los pocos libros que nos mandaron leer fue ’10 negritos’ de Agatha Christie y, curiosamente, fue el que más gustó a mis compañeros y compañeras. Por tanto, creo que se debería ofrecer al alumno más libros escritos por mujeres, algo que mejorará su formación, aumentará sus conocimientos de literatura y visibilizará a las mujeres escritoras.

Aunque me he centrado en el ámbito literario porque es el que más me gusta, en el resto de materias las mujeres también reciben escasa atención. Recuerdo que en Biología dedicamos una lección entera al ADN y a sus descubridores James D. Watson y Francis Crick. Incluso, realizamos una maqueta de la estructura molecular que estos dos señores descubrieron. Sin embargo, apenas mencionamos en clase a Rosalind Franklin, sin la que hubiera sido imposible este descubrimiento. Los estudios de esta científica fueron la base de la hipótesis de Watson y Crick, que fueron los que se llevaron todo el mérito. 

Mujeres científicas (Foto de Seattle Municipal Archives)

Mujeres científicas (Foto de Seattle Municipal Archives)

Pero, ¿qué me decís de Filosofía? Es una asignatura esencial en el programa de 2º de bachillerato y en mi clase casi todos la elegimos en Selectividad frente a Historia. El sistema era sencillo: había 12 temas, cada uno dedicado a 12 filósofos. 12 filósofos masculinos, claro. 12 temas dedicados a sus vidas y a sus teorías filosóficas. Creo que es importantísimo conocer a estos autores y sus aportaciones a la filosofía pero, ¿de verdad que entre estos 12 temas no había espacio para ninguna mujer filósofa? No sé, un par de páginas dedicadas a Hipatia de Alejandría, la filósofa más importante de la Antigüedad. O ya que estudiamos a los filósofos religiosos San Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, ¿por qué no a Teresa de Jesús?

Que conste que no estoy echando la culpa a los profesores, sino a un sistema educativo que no se adapta a los tiempos. Y es necesario que lo haga para mejorar la calidad de la enseñanza y avanzar en materia de igualdad. Es necesario que las mujeres que aportaron algo a nuestra civilización sean reconocidas para que, de esta forma, sean recordadas. Se están dando algunos pasos, sí, pero todavía el discurso educativo es mayoritariamente masculino. La aportación de las mujeres sigue tratándose como algo anecdótico. Parece que ellas no estuvieron allí. Parece que no hubo mujeres durante la Reconquista española o en la Segunda Guerra Mundial. Parece que las mujeres no cogieron jamás una pluma (les fue difícil, sí, pero muchas pudieron salir de las cocinas y plasmar su talento en el papel). Sin ir más lejos, siempre hablamos del “hombre” neandertal, del hombre renacentista y del hombre de los años 60. Y es que, como siempre se dice, todavía queda mucho por hacer. Pero, ¿por qué no empezamos a hacerlo ya?

                                      diarios de la calle

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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2 respuestas a Mujeres, esos seres invisibles de la enseñanza

  1. AlephPukk dijo:

    Te has olvidado de María de Zayas. La precursora, en cierta medida, del feminismo español.

    https://en.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_de_Zayas

    Aunque sus obras son un poquito aburridas, tiene un gran mérito para el s.XVII.

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