‘Penisgate’, cuando los penes resultan incómodos


Si tenéis hijos, pensad en ellos. Si no sois padres, imaginad que tenéis un hijo. El pequeño enciende la televisión y únicamente están disponibles dos canales: en uno de ellos están emitiendo una serie de alto contenido sexual y, en el otro, otra serie cargada de escenas violentas. ¿Cuál dejaríais que viera vuestro hijo y cuál le prohibiríais tajantemente? ¿Qué es más perjudicial o censurable, el sexo o la violencia? Estoy segura de que muchos de vosotros permitiriais que contemplara una escena de asesinatos -sangre incluida- que un ficticio acto sexual. Hace un par de años lo comprobé junto a unas compañeras de la Universidad con las que filmé un documental sobre el sexo en el cine y la televisión. La gente suele sentir mucho más reparo hacia las escenas sexuales que hacia el contenido violento de series y películas, cuando curiosamente el sexo es un componente natural de la vida -y no perjudicial- y la violencia es dañina y peligrosa. Estamos acostumbrados a los cadáveres de las series policiales –CSI, Caso abierto, Mentes criminales-, a criaturas fantásticas que aniquilan y devoran humanos -los zombies de The Walking Dead o los vampiros de Crónicas Vampíricas True Blood– y al absoluto protagonismo de la violencia en producciones como Dexter Spartacus -aunque el contenido sexual de esta última también es notable-. No obstante, el sexo continúa siendo un tema tabú, una práctica poco normalizada en el ámbito cultural, en el que seguimos observando con pudor la aparición de un coito en pantalla. Y, dentro de esta infrarrepresentación del sexo se observa una importante diferencia: hay mucha menos libertad a la hora de mostrar el cuerpo masculino, sobre todo el miembro en cuestión. Sí, señores, estamos hablando de los penes.

adam levine desnudo
Poco queda ya de los ideales de la Grecia clásica, que observaba el desnudo masculino como un símbolo de belleza y perfección y lo representaba en esculturas a través de los cuerpos de los dioses y atletas. Sobre todo a partir del Renacimiento, el arte se centró en el cuerpo de la mujer, hasta tal punto que a veces se ha caído -y se cae- en la cosificación del cuerpo femenino. Los desnudos integrales femeninos son mucho más frecuentes que los masculinos tanto en el cine como en la televisión, por no hablar de las múltiples escenas en las que una mujer enseña sus pechos. Incluso en géneros como la comedia, las mujeres están mucho más expuestas. Nadie se escandaliza por ver unas tetas, pero la cosa cambia si el que aparece desnudo es un hombre. Y si no, que se lo digan al cantante Lenny Kravitz, que ha sido noticia y trending topic mundial por enseñar accidentalmente su pene en un concierto. ¿Por qué un pene nos escandaliza tanto y una vagina o unos pechos femeninos no?

Edward Norton ('American History X'), otro de los protagonistas de los desnudos masculinos de Hollywood.

Edward Norton (‘American History X’), otro de los protagonistas del desnudo masculino en Hollywood.

A estas alturas del post, quizá muchos os preguntéis qué tienen que ver los penes con el feminismo. Tienen que ver mucho, porque la ausencia de desnudos de hombres en la industria audiovisual los invisibiliza de alguna manera o, mejor dicho, desnaturaliza el cuerpo masculino. De la misma forma, también perjudica a las mujeres porque a veces la escasez de desnudos masculinos se suple con la sobreabundancia de desnudos femeninos, explotándose la imagen sexual de las mujeres y destruyendo cualquier atisbo de equilibrio. Si diferenciamos entre series y películas, cabe destacar que el cine es algo más liberal en este aspecto, sobre todo el menos mainstream. No obstante, son varios los actores famosos que han mostrado su miembro en la gran pantalla –Michael Fassbender (Shame), Ewan McGregor (Trainspotting) Shia Labeouf (Nymphomaniac)-, aunque todos tienen una característica común: están “bien” dotados. Es decir, que aunque la aparición de los genitales masculinos en el cine brilla por su ausencia, discrimina de alguna manera a los penes de tamaños más reducidos, por lo que podríamos hablar -rizando mucho el rizo, lo admito- de unos modelos de belleza en los desnudos masculinos. Estos cánones también están presentes en los desnudos femeninos, aunque en menor medida, sobre todo a lo que a los genitales se refiere. Por ello, no solo es importante que se normalice el sexo en la cultura, sino también la representación de los cuerpos, eliminando las barreras y diferencias entre géneros. Hagamos caso al actor Kevin Bacon, artífice de la genial iniciativa Free The Bacon, y defendamos la naturalidad tanto para ellas como para ellos.

P.D: Ni siquiera en la película Cincuenta sombras de Grey, de la que he hablado (mal) anteriormente en este blog, cuenta con un desnudo masculino. Teniendo en cuenta de que se trata de uno de los estrenos más potentes de este año y que es una película basada en una novela erótica, resulta curioso cuanto menos.

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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