Nadie mata por amor (ni por celos)


Hay muchos mitos en torno a la violencia de género -algo sobre lo que pienso escribir muy pronto- y uno de los más graves es el de la relación causa-efecto. Sí, seguro que sabéis bien de que hablo. Cada vez que una mujer es víctima de la violencia machista, rápidamente se intenta buscar una causa para esos malos tratos o para ese asesinato. Porque cada vez que un hombre acaba con la vida de una mujer, se produce un asesinato, aunque a los medios y a parte de la sociedad les cueste pronunciar esa palabra. Y no hay nada que justifique o que desencadene un asesinato.

Este debate se ha reavivado con el reciente asesinato de dos chicas en Cuenca a manos de la ex pareja de una de ellas. Poco se ha tardado en tratar de buscar una razón para este crimen, como por ejemplo la boda de Marina, la ex pareja del asesino. ¿El hecho de que esta chica haya rehecho su vida con otro hombre puede justificar que su ex la haya matado? Porque, sintiéndolo mucho, buscar causas para un asesinato es una manera de justificarlo y de quitar peso a la acción del culpable. Incluso, se resta relevancia y visibilidad a lo que realmente importa: la lacra social de la violencia de género.

jesus of suburbia
En vez de hablar de causas, hay que hablar de responsabilidades. Hay que hablar de condenas al culpable y de soluciones a un problema que nos afecta a todos como sociedad. Aún continuamos inmersos en un sistema patriarcal en el que muchos hombres ejercen violencia sobre las mujeres por el mero hecho de serlo. La violencia machista es una relación de poder y de dominación y no hay ninguna causa. Simplemente es un sistema que continúa y con el que hay que acabar. No podemos buscar razones y justificaciones en el alcohol y las drogas, por ejemplo. Es cierto que pueden ser un factor influyente en cualquier crimen, pero no una causa directa porque esta realidad es mucho más compleja que eso. Nadie mata por ingerir drogas al igual que tampoco lo hace por celos o por amor. No existen los crímenes pasionalessino los crímenes a secas, en los que la que pierde siempre es la víctima, a la que muchas veces se acaba culpabilizando. Volviendo al caso de las chicas de Cuenca, he leído en redes sociales muchos comentarios que juzgaban a las jóvenes por acudir a casa del asesino o incluso por casarse “tan pronto”. Estas ideas machistas junto al no reconocimiento del crimen como un caso de violencia machista contribuyen a que nos alejemos un poco más de la solución. Contribuyen, en definitiva, a que perdamos otra de las batallas de la que es una guerra larga y asfixiante.

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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3 respuestas a Nadie mata por amor (ni por celos)

  1. Manuel dijo:

    En absoluto de acuerdo con este post. Para empezar, cuando un “hombre acaba con la vida de una mujer”, lo que se produce es un homicidio, no un asesinato, ya que para que se dé este último, es preciso que concurra alguno de los agravantes establecidos en el Código Penal.
    En segundo lugar, sí pueden existir justificaciones, dependiendo del caso. Desde luego ponerse ciego a base de drogas, es una circunstancia que puede atenuar la responsabilidad, o incluso eximir de ella, en casos extremos.
    Lo que quiero decir, es que en mi opinión, aquí se intenta simplificar una situación que por naturaleza es compleja. Se puede matar a una mujer por celos, por venganza, por una enajenación mental…por muchas razones. Y puede existir un trasfondo machista, o tal vez no.
    De verdad, no puedo compartir una visión en la que al final todo se simplifica en una guerra de hombres malos y asesinos contra mujeres buenas y víctimas. Si bien es cierto que hay hombres y mujeres así, no todo en nuestra sociedad se puede reducir a eso…

    • Lidia Baños dijo:

      Hola, Manuel. Cuando un hombre acaba con la vida de una mujer sí se produce un asesinato, ya que en los casos de violencia de género, el hombre ejecuta un homicidio con alevosía, aprovechando que la víctima no puede defenderse y, en este caso, considerándola más débil por el mero hecho de ser mujer. Y coincido contigo en que el hecho de ingerir alcohol, por ejemplo, puede influir en un crimen, pero en ningún caso justificarlo o ser una causa directa, al igual que los celos. No es cuestión de simplificar, sino de no tratar estos crímenes como casos aislados, sino englobarlos en una problemática compleja como la violencia de género cuya solución nos corresponde a todos. Créeme que me gustaría que la violencia machista no existiera, pero lo cierto es que hay mujeres que siguen muriendo a manos de sus maridos debido a un sistema establecido que las considera el sexo débil. Pero, aunque no coincidamos, gracias por tu opinión. Un saludo.

  2. Pingback: Los 5 peores mitos de la violencia de género | hombresmujeresyfeminismo

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