Virginia Woolf es más que una loca suicida


Cuando en una conversación sale a relucir el nombre de Virginia Woolf, no es difícil que alguno de los participantes exclame: “¡Ah, sí! Esa es la escritora que se suicidó, ¿no?”. Sí, efectivamente Virginia se despidió del mundo inmersa en las aguas del río Ouse, pero a veces parece que su suicidio empaña la grandeza de sus obras. Si nos paramos a analizar, no son muchas las personas que conocen el título de alguno de los libros de la que fue una de las autoras más grandes del siglo XX (haced la prueba, de verdad), a pesar de haber engendrado libros como ‘Al faro’, de una narración exquisita, o ‘Un cuarto propio’, todo un manifiesto feminista sin el que sería difícil comprender la tormentosa relación de las mujeres con la literatura.

Incluso a Jane Austen, posiblemente la novelista femenina más famosa de todos los tiempos, le sucede algo similar. En este caso, es muy fácil relacionar el nombre de la escritora con su obra cumbre, ‘Orgullo y prejuicio’, aunque siempre aludiendo a aspectos de su vida personal como su clase social, sus romances y su costumbre de esconder el papel y la pluma bajo sus utensilios de costura. Con esto lo que quiero decir es que con frecuencia las mujeres escritoras son recordadas más por las tragedias que las envuelven, por su orientación sexual o por ser “esposas de”/”hijas de”/”amantes de” que por su obra en sí. Y, por el contrario, al hablar sobre Shakespeare todos evocan ‘Romeo y Julieta’ y hasta frases de ‘Macbeth’ y ‘Hamlet’. Al igual que Virginia, Hemingway también se suicidó, pero sus escritos como periodista y autor pesan más que los detalles sórdidos de su vida. Incluso Lorca, cuyo nombre está inevitablemente ligado tanto a su orientación sexual como a sus afinidades políticas, despierta instantáneamente en nosotros el recuerdo de ‘La casa de Bernarda Alba’ o de ‘Bodas de sangre’.

La buena noticia es que esto está cambiando. Cierto es que las mujeres siguen siendo mucho más analizadas y hasta criticadas por hechos ajenos a su labor profesional, una situación que se produce en ámbitos dispares como el cine, la televisión, el periodismo y el deporte. No obstante, cada vez hay más conciencia de que el hecho de ser mujer afecta o interfiere en su consideración como escritora (o actriz, o periodista, o tenista) a pesar de que no debería suceder. Cada vez hay más personas que hacen el esfuerzo (que con los hombres es bastante más natural e involuntario) de valorar a una profesional por su carrera y por los logros en su profesión, separándolos de su faceta personal. La vida y el carácter de J.K Rowling son interesantes, pero su hija literaria, la saga ‘Harry Potter’, reluce más que todo eso. Sería estupendo que resucitaran las frases de Virginia Woolf, las palabras que su pluma escupió. Virginia fue algo más que una suicida con trastorno bipolar y es esa grandeza de mujer escritora la que todos deberíamos tener en mete cada vez que escuchemos su nombre.

las horas virginia woolf

Nicole Kidman como Virginia Woolf (The Hours, 2002)

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Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
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3 respuestas a Virginia Woolf es más que una loca suicida

  1. Muy buen escrito y reflexión. Tristemente parece ser que en esta vida importa más la tragedia que el valor de tu trabajo, somos así, el morbo de que enfermedad tienes o de que murió y como llena más las portadas de periódicos y revistas que el hecho en sí de quien fue.
    Y es que ¿Solo nos identifica nuestra muerte? al menos a nosotras las mujeres, yo creo que somos un completo desastre, y estoy totalmente de acuerdo con tu idea, un gran saludo! 🙂

    • Lidia Baños dijo:

      Me alegra mucho que te haya gustado. El morbo siempre vende e interesa más que el talento, sobre todo si es una mujer la protagonista. Al menos nosotras recordaremos a Virginia y otras féminas por lo que aportaron. 🙂 ¡Un saludo!

  2. Pingback: No, las mujeres no somos malas entre nosotras | hombresmujeresyfeminismo

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