“Sé feminista, pero que yo no me entere”: El feminismo de boquilla


Internet y las redes sociales han otorgado al feminismo una visibilidad que venía reclamando desde hacía siglos. Es una lucha que siempre ha estado ahí, pero que actualmente dispone de más canales para actuar y difundir sus mensaje a más personas. Claro que siguen existiendo personas que desconocen -o se resisten a comprender- su significado, pero lo que está claro es que este término está cada vez más presente en el imaginario colectivo y cada vez hay más personas que se declaran feministas. Pero, ¿se corresponden las palabras con las acciones?

falso feminismo

Como bien dice Emma Watson en sus mediáticas campañas feministas, “si crees en la igualdad, eres feminista”. Pero ser feminista -feminista de verdad- es mucho más que eso. El feminismo implica lucha, compromiso y, en el caso de los hombres, ceder los privilegios que la sociedad patriarcal les ha concedido sobre las mujeres. Esto no siempre resulta sencillo, por lo que es muy común escuchar a hombres que dicen creer en la “igualdad”, pero la igualdad que a ellos les interesa. Incluso, también dicen apoyar el “feminismo”, pero se trata de un feminismo silencioso y amable, un feminismo que no debe gritar ni luchar demasiado para no incomodarles.

Estamos, por tanto, ante un auge del feminismo de boquilla. “Sí, sí, tu lucha por la igualdad, pero sin que yo me entere”, parecen querer decirnos. Y, si no es así, ¿por qué cada vez que abrimos debates feministas o cuestionamos hechos sexistas acaban restándonos importancia o diciéndonos que “vemos machismo en cualquier parte”? Nos tachan de locas y exageradas y nos sueltan perlitas como que la igualdad ya se ha conseguido, que el machismo ya no existe, que somos muy pesadas con el temita, que nos quejamos por todo o que somos radicales y que esa radicalidad perjudica al feminismo. Pero, realmente, lo que perjudica al feminismo son todos estos mensajes que tratan de frenarnos y de promover una lucha silenciosa y que no incordie. Toda lucha que trata de romper con un sistema, en este caso el patriarcal, es radical. Y, ojo, no hay que entender radical como violenta, sino como directa, tajante y rompedora.

Lo peor de todo es que también son muchas las mujeres que perpetúan este mensaje y que tratan de desvincularse del feminismo activo. “Yo soy feminista, pero a veces os pasáis”. “Yo creo en el feminismo, pero en el que lucha por la igualdad”. “Yo soy feminista, PERO…”. Y ya sabéis lo que sucede cuando se añade un ‘pero’ a estas afirmaciones, ¿verdad?

Otra de las características de este feminismo de boquilla es rebatir toda crítica al sistema patriarcal recriminando que las y los feministas no luchan por los hombres afectados por el sexismo. Estas críticas provienen de mujeres, pero también de hombres blancos heterosexuales que se victimizan y se declaran atormentados por los que el sexismo los hace sufrir. Es innegable que los hombres también padecen las consecuencias del sexismo y el peso de los estereotipos, tal y como he denunciado varias veces en este blog y, por supuesto, el feminismo también lucha para acabar con esto. No obstante, no es equiparable a la discriminación sufrida por las mujeres por parte de un sistema que ha atentado contra el sexo femenino de forma sistemática. Por tanto, hay que luchar por ambas causas, pero no deben equipararse y, en ningún caso, utilizarse como reproche o como vía de victimización. No hay que convencer a los hombres de que se unan al feminismo porque ellos también lo sufren -hecho que es cierto y que el feminismo también se esfuerza en combatir-, sino porque ser feminista y luchar por la igualdad es una obligación de todos y todas.

Está bien hablar sobre feminismo y declararse como tal, pero esto no sirve de nada si a la hora de la verdad no se hace nada por cambiar las cosas. El feminismo implica quejarse, opinar y luchar aunque traten de frenarnos. El feminismo no es amable ni pretende serlo. El feminismo incomoda, al igual que lo hace la lucha contra el racismo y la homofobia, pero no tenemos por qué regalarle los oídos a nadie. Gritamos, sí, y quién no nos quiera escuchar, puede marcharse. Pero, desde luego, que nadie intente hacernos callar.

Anuncios

Acerca de Lidia Baños

He estudiado Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y me gusta informarme e informar. Uno de mis retos es que todo el mundo tenga la posibilidad de conocer y comprender lo que es el feminismo y pueda llevarlo a la práctica para constituir un mundo mejor.
Esta entrada fue publicada en Debate, Feminismo, Internet, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a “Sé feminista, pero que yo no me entere”: El feminismo de boquilla

  1. Jorge dijo:

    Estoy de acuerdo solo a medias con esto.

    Francamente estoy muy cansado del feminismo que confunde correlación con causalidad, es decir, que porque algo le suceda a alguien Y ese alguien sea una mujer no implica necesariamente machismo.

    Como ya hemos dicho alguna vez machismo será cuando le pasa algo a una mujer POR el mercho hecho de ser mujer (y con matices, porque los mensajes a favor de mamografías y previsión de cancer de mama, destinados a mujeres por el mero hecho de ser mujeres, no por ello son machistas).

    Lo que me molesta no es que alguien pueda confundir las cosas, lo que me molesta es que se te tache de machista si te atreves a dudarlo. Y pongo un ejemplo muy crudo… que promocionen a un hombre en lugar de una mujer para un puesto puede deberse a machismo, o puede deberse a que, en este caso, el hombre estaba más cualificado que la mujer para el puesto. Saberlo no es fácil y la afectada no está cualificada para juzgar si ha sido una cosa u otra (estoy simplificando claro, hay otros mil indicadores que podrían indicar una cosa u otra).

    Hay determinados temas cuyo análisis es relativamente sencillo, es decir, es muy obvio que son asuntos machistas, hay otros temas que a mi no me parecen tan obvios y tengo la sensación (y esto es una opinión y sensación personal) que existe una corriente del “feminismo políticamente correcto”, es decir, de asentir y decir “si, si, que machismo por dios, yo no soy asi, mira como me indigno!” en lugar de elevar las dudas que uno pueda tener.

    Si yo considero que algo puede no ser machista, quiero poder decirlo… luego si resulta que lo es podré ser convencido de que lo es y espero que mis interlocutores esten dispuestos también a escuchar y reconsiderar sus posiciones si así se tercia.

    Lo que sin embargo si que me molesta mucho (porque además yo tengo tendencia a llevar la contraria por el mero hecho de debatir teniendo en cuenta todos los posibles puntos de vista) es finiquitar conversaciones con un simple “si no estás de acuerdo conmigo es que eres machista” en el que la opinión feminista (sea o no fundada) tiene autoridad ad baculum (condenando al ostracismo del supuesto machista intransigente a todo aquel que osa dudar).

    • Lidia Baños dijo:

      Hola, Jorge. Perdona la tardanza en contestar. Yo la verdad es que no me he encontrado nunca con el feminismo que tú mencionas y, desde luego, no es lo que yo defiendo en el texto. Por supuesto que se debe debatir en materia de feminismo y nadie te va a tildar de machista por no estar de acuerdo en todo. Eso sí, hay situaciones y actitudes que son claramente machistas y a muchos no les interesa admitir como tal. Y, además, nos llaman locas por “ver machismo en todos lados”. O se es feminista o no se es, pero no se puede ser a medias como algunos pretenden. Y eso no quiere decir calificar de machista cualquier situación, simplemente las que lo son (que, por desgracia, siguen siendo muchas). Me harta mucho la creencia de que a los feministas nos ‘mola’ buscar machismo en cualquier parte porque, desde luego, eso es algo que no pasa.

  2. ARdeARtista dijo:

    Muy bueno amiga, ya está bien de hipocresía 🙂 aunque no sea una entendida en este gran movimiento, tu blog me ayuda a comprenderlo mejor.

  3. Cicades AC dijo:

    Sólo una observación: no me parece que las mujeres que le hacen el juego al patriarcado sean peores que los hombres que hacen lo mismo. Educación patriarcal la tenemos todas y todos, y educación feminista no todas ni todos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s